Cuando llevas horas sentado al volante, tu cuerpo hace algo que la mayorÃa no sabe: desactiva progresivamente los músculos del core profundo.
No es una metáfora. Es fisiologÃa.
El transverso abdominal y el multÃfido — los músculos profundos que sostienen tu columna — necesitan activación constante para funcionar.
Cuando permaneces sentado en la misma postura durante horas, esos músculos reciben una señal del sistema nervioso que básicamente dice: "no te necesito ahora." Y se apagan.
El resultado: cuando terminas tu jornada y te bajas del coche, tu columna ya no tiene el soporte muscular que necesita. Cada movimiento lo absorbe el hueso, el disco, el tejido conectivo — estructuras que no están diseñadas para ese trabajo. Y ahà empieza el dolor.